Sandrapacho original

El Tribunal Supremo reconoce la condición de consumidor aunque el préstamo haya sido solicitado para adquirir un local

El 29 de marzo de 2022, la Corte Suprema reconocía la condición de consumidor a una persona que hubiera solicitado un préstamo hipotecario para financiar la adquisición de un local, cuyo destino no se indicaba.

La adquisición de este local hacía presumir que iba a desarrollar actividades profesionales o empresariales y que por tanto el destino no sería un fin privado. Sin embargo, el destino de los locales no estaba establecido en el contrato.

En este escenario, el Alto Tribunal considera que nos encontramos ante una situación similar a la analizada por el TJUE en su sentencia de 3 de septiembre de 2015 C-110/14, donde afirmó que cuando no se especifica el destino del crédito, el prestatario puede ser considerado consumidor de conformidad con la Directiva 93/13/CE sobre las cláusulas abusivas en los contratos celebrados con los consumidores, si no está vinculado a una actividad profesional.

En el caso analizado, el prestatario manifestó que el uso del local era como guardamuebles o trastero, es decir, una actividad privada. Por el contrario, la entidad manifestó que su uso iba a ser arrendado.

Sobre este último punto, el Tribunal Supremo reitera lo ya señalado en la STS 16/2017, de 16 de enero de 2017. ¨esto por sí mismo tampoco es significativo, ya que en el caso de las personas físicas el ánimo de lucro no es incompatible con la condición jurídica de consumidor siempre que no forme parte de una actividad profesional¨.

“El afán de lucro del consumidor persona física debe referirse a la operación concreta en que se realiza, ya que si el consumidor puede actuar con afán de enriquecerse, el límite será en aquellos casos en que realice estas actividades con regularidad ( comprar para revender inmediatamente de forma sucesiva inmuebles, acciones, etc.), ya que si realiza varias de estas operaciones regularmente en un breve período de tiempo, se podría considerar que, con tales actos, realiza una actividad empresarial o profesional, ya que la habitualidad es una de las características de la calidad jurídica de empresario, tal y como establece el artículo 1.1º CCom”.

El TJUE ha considerado que la intención lucrativa no debe ser necesariamente un criterio de exclusión para la aplicación de la condición de consumidor, sino que lo relevante es la finalidad profesional.

Es decir, que si bien la adquisición del inmueble tuvo la finalidad de arrendarlo a terceros, implicando la obtención de un beneficio económico, si esta acción no forma parte de la actividad comercial, empresarial o profesional de la persona física que la realiza, sigue siendo un acto de consumo (STS 356/2018 de 13 de junio).

En este contexto, y pese a la desestimación del Juzgado de Primera Instancia y de la Audiencia Provincial, el Tribunal Supremo declara la nulidad de la cláusula suelo insertada en el préstamo hipotecario del consumidor, a pesar de que su destino era la compra de un local.